
Vía http://coffeeghost.net/
que pillabas haciendo un esfuerzo económico ímprobo, y que acababa desapareciendo tras ser prestado a ese niño cuyo nombre hace tiempo que olvidaste.
Imagínate que un día te da por buscar en internet información sobre los cómics que leías entonces y que encuentras un sitio donde también se acuerdan. No contentos con ello, proporcionan enlaces para su descarga y enormes imágenes para que disfrutes recordando."Y no olvidemos http://lamansion-crg.net/forum/index.php?s=10608161b51cd96b57b1fa2d028fe4bb&act=idx donde tienen de todo, clásicos españoles y extranjeros, europeo, americano, manga, novedades y hasta traducen y maquetan cómics inéditos."
Así que no. No vamos a olvidarlo.


Algo cuanto menos curioso, si eres lo suficientemente hipócrita como para posar de esta guisa:




Hay personas que opinan que este tipo de cosas tienen un extraño mérito, una belleza singular, una plástica especial y una épica particular.Ya, es que era bicéfalo.
Hala, a mamarla.
"No es un pollo. No es un árbol. No es un vestido. No es una persona.
Un comentario de Samug en lo de Donja me hizo recordar uno de mis relatos favoritos de siempre. No recuerdo exactamente donde lo leí por primera vez, hace ya varias décadas, cuando no era más que un adolescente pirado por el terror y la ciencia-ficción... espera... La historia se titula "Answer," del libro "Angels and Spaceships", escrito por Fredric Brown. Este es el texto original, tras el cual he realizado una traducción para anglófobos: "Dwar Ev ceremoniously soldered the final connection with gold. The eyes of a dozen television cameras watched him and the subether bore through the universe a dozen pictures of what he was doing. He straightened and nodded to Dwar Reyn, then moved to a position beside the switch that would complete the contact when he threw it. The switch that would connect, all at once, all of the monster computing machines of all the populated planets in the universe--ninety-six billion planets--into the supercircuit that would connect them all into the one supercalculator, one cybernetics machine that would combine all the knowledge of all the galaxies. Dwar Reyn spoke briefly to the watching and listening trillions. Then, after a moment's silence, he said, "Now, Dwar Ev." Dwar Ev threw the switch. There was a mighty hum, the surge of power from ninety-six billion planets. Lights flashed and quieted along the miles-long panel. Dwar Ev stepped back and drew a deep breath. "The honor of asking the first question is yours, Dwar Reyn." "Thank you," said Dwar Reyn. "It shall be a question that no single cybernetics machine has been able to answer." He turned to face the machine. "Is there a God?" The mighty voice answered without hesitation, without the clicking of single relay. "Yes, now there is a God." Sudden fear flashed on the face of Dwar Ev. He leaped to grab the switch. A bolt of lightning from the cloudless sky struck him down and fused the switch shut." "Dwar Ev soldó ceremoniosamente con oro la conexión final. Los ojos de una docena de cámaras de television lo observaban y una docena de imágenes de lo que hacía viajaron a través del universo. Saludó a Dwar Reyn, se situó al lado del botón que completaría el contacto cuando lo iniciase. El conmutador que uniría, todas en una, la totalidad de las colosales computadoras de los planetas poblados del universo -noventa y seis mil millones- en el supercircuito que conectaría todas en una única supermáquina, un órgano cibernético capaz de combinar todo el conocimiento de todas las galaxias. Dwar Reyn dirigió un breve discurso a los billones de espectadores. Tras un momento de silencio, dijo, "Ahora, Dwar Ev". Dwar Ev inició el sistema. Sonó un zumbido magnífico, el poder de noventa y seis mil millones de planetas. Las luces relampaguearon y se detuvieron a lo largo del panel de kilómetros de longitud. Dwar Ev retrocedió y respiró profundamente. "El honor de hacer la primera pregunta es tuyo, Dwar Reyn." "Gracias, " dijo Dwar Reyn. "Será una pregunta que ninguna máquina ha sido capaz de contestar con anterioridad". Se volvió hacía la máquina: "¿Existe Dios?" La poderosa voz respondió sin titubeo, sin el más mínimo sonido mecánico. "Ahora sí". El pánico apareció repentinamente en el rostro de Dwar Ev. Saltó intentando alcanzar el botón. Un rayo cayó desde el despejado cielo, abatiéndolo y destruyendo toda posibilidad de cerrar el conmutador." |


Por lo visto, ver a un señor vestido de ceñida lagarterana marcando paquete mientras con una manta rosa y una espada se enfrenta a un animal al que tortura hasta la extenuación y posteriormente sacrifica, es un espectáculo que merece la pena para muchos de mis compatriotas y no tanto.
Aderezado, todo ello, con los sonidos de bandas cazurras interpretando la que probablemente sea una de las variantes folklóricas más horteras conocidas: el pasodoble.
Me cuesta imaginar un espectáculo más gratificante. Y soy fanático del gore.
De la mezquindad hecha arte. De como hacer usura hasta con las causas más nobles. O un euro para HaiTI y otro para MÍ. Al oro con el tipo de gente al que tuvimos que rescatar de su propia codicia por la pusilanimidad de nuestros gobernantes. Su campaña publicitaria podría rezar: "Con BBVA, si donas un euro desde una cuenta de nuestro banco a una organización humanitaria -de las que se están publicitando para ayudar a los haitianos- con cuenta en nuestro banco, BBVA se queda con otro euro. ¡Aunque lo hagas vía web y no nos cueste un céntimo! ¡Con dos charlies! Íbamos a pagar las jubilaciones de nuestros directivos si no..." |
Para la elaboración de la entrada anterior, su seguro servidor navegó por las procelosas corrientes de bits interneteras hasta la web de la Fundación Nacional Francisco Franco (es curioso, pero si se concentran, al entrar en el site huele a solysombra y a "Águila", aquel infame tabaco negro que desconozco si sigue existiendo) y, adicto como es una a tirar el dinero en juegos de azar, fui a dar con las participaciones de lotería de tan selecto club para la orgía sanildefonsiana del año en curso. Estudié el número y decidí que no, que no va a tocar, así que les desaconsejo su compra. Pero lo más simpático estaba por llegar. Haciendo honor al pollo que ilustra la enseña rojigualda con la que nos reciben en su casa, los aguilillas de la Fundación han parido una excelente manera de rentabilizar el papel y la tinta invertidos en los boletos: leyendo la letra pequeña uno descubre que... ![]() (Clic para ampliar imagen) Así que ya saben, amiguitos. Si se portan así con sus simpatizantes, imagínense qué podemos esperar de ellos quiénes los detestamos. Ah, una captura de pantalla aquí, por si de repente cambiase el modelo de boleto. |
¿Orwell o Huxley?
Por Neil Postman.
Orwell, en ‘1984′, advierte que seremos vencidos por la opresión impuesta exteriormente; pero en la visión de Huxley, en ‘Un mundo feliz’, no se requiere un Gran Hermano para privar a la gente de su autonomía, de su madurez y de su historia. Según él lo percibió, la gente llegará a amar su opresión, y a adorar las tecnologías que anulen su capacidad de pensar.
Orwell temía a los que pudieran prohibir libros, mientras que Huxley temía que no hubiera razón alguna para prohibirlos, debido a que nadie tuviese interés en leerlos.
Orwell temía a los que pudieran privarnos de información. Huxley, en cambio, temía a los que pudieran brindarnos tanta que pudiéramos ser reducidos a la pasividad y el egoísmo.
Orwell temía que nos fuera ocultada la verdad, mientras que Huxley temía que la verdad fuera anegada por un mar de irrelevancia.
Orwell temía que nos convirtiéramos en una cultura cautiva. Huxley temía que nuestra cultura se transformara en algo trivial, preocupada únicamente por experimentar sensaciones placenteras.
Como Huxley destacó en su libro ‘Nueva visita a un mundo feliz’, los libertarios civiles y racionalistas, siempre alerta para combatir la tiranía, “fracasaron en cuanto a tener en cuenta el inconmensurable apetito por distracciones experimentado por los humanos”. En ‘1984′, agregó Huxley, la gente es controlada infligiéndole dolor, mientras que en ‘Un mundo feliz’ es controlada proporcionándole placer.
En resumen: Orwell temía que lo que odiamos terminara arruinándonos y, en cambio, Huxley temía que aquello que amamos llegue a ser lo que nos arruine.
Ando revuelto últimamente. Y eso que he reducido la ingesta de hidratos de carbono y grasas; pero es que ser de izquierdas, antiprohibicionista y ateo en la sociedad que nos ha tocado en suerte acaba deprimiendo hasta al más templado de los mortales. Una sociedad que prohíbe sin convencer, que permite que el ladrón de familia bien campe por sus respetos escupiendo al pobre pagano que acaba financiando sus delitos. Partidos políticos que, en lugar de sancionar y expulsar al corrupto, buscan defectos de forma en la instrucción e investigación de los casos para mantenerlo en el sillón. Sólo vale la verdad judicial -la del juez amigo, ladrón de la venda que cubría los ojos de la justicia-, la ética se ha extinguido. Votantes mastuerzos que publicitan su ignorancia apoyando y refrendando tales actitudes.Pomposamente parloteamos sobre el siglo XXI y sus avances sociales y científicos; convencidos, gracias a la ciencia-ficción y a nuestros propios deseos, de que nos hallamos en un mundo civilizado que en realidad no es más que un espejismo de estómagos gordos y espejos deformados. Conquista del espacio, aldea global, acceso a la información, comunicaciones globales en tiempo real... siglo XXI. El triunfo del hombre. Mas resulta que estos logros están aliñados con hambre, guerra, corrupción, fanatismo religioso, homofobia, xenofobia, falocracia, teocracia... Siglo XXI... estamos a un cuarto de hora del fuego de las edades oscuras; hace diez minutos las llamas de la hoguera religiosa devoraban científicos; hace un minuto el tercer Reich tenía sus hornos a pleno rendimiento. |
"En línea con la actual relevancia social en torno a la modificación de la legislación española sobre los matrimonios, la postura de los católicos en ella, voy a exponer mi posición aquí, que para eso es mi blog:
Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos.
Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo.
El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos.
Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por "el qué dirán" o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familas católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.
Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: también estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.
Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de "¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!"
Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor problabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás.
Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitirseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales."