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miércoles, 5 de enero de 2011

Su tabaco, gracias

Fui fumador durante casi treinta años. Conseguí dejarlo (el tabaco) aprovechando una operación (sin relación con mi empedernido tabaquismo -por fortuna siempre compatibilizado con la práctica de variados deportes, como pueden observar en la ilustración- de cuarenta cigarrillos diarios, el primero en cuanto despertaba) con un postoperatorio tan jodido que hizo que el menor de mis problemas fuese el síndrome de abstinencia. Un par de años después, estoy tremendamente contento y satisfecho de un logro que jamás antes consideré posible.
Pero en línea con aquellos principios que enumeré en el anterior post, también me juramenté para no convertirme en un exfumador talibán, como algún energúmeno que he tenido la desdicha de sufrir, y por ello soy muy tolerante con los adictos a la nicotina. Admito perfectamente que se fume en cualquier sitio en el que esté, aunque también entiendo a aquéllos a quiénes les molesta. Al fin y al cabo yo era lo que se puede llamar un fumador considerado, y jamás encendía un cigarrillo en presencia de niños, en espacios pequeños o locales inadecuados. Lo que me procuraba no pocas molestias, ciertamente.

Sí debo aclarar, no obstante, que me parece absurdo el argumentario del fumador, que si el humo de las fábricas, el monóxido de carbono de los tubos de escape o los rayos gamma brillando en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser, que si tu publicidad me atrapó, que si me dibujaron así...
Cuando fumaba era consciente de mi problema: me estaba dejando un pastón en un veneno que más tarde o más temprano iba a convertir mi vida -aunque no esté exento de que al final ocurra igualmente- en un infierno de toses, quimioterapias y metástasis. Todo a cambio de una falsa sensación de placer y relax, simple consecuencia de la supresión de los efectos de la abstinencia al introducir nicotina en el torrente sanguíneo. Una brillante inversión: pagar muy caro a mi verdugo el instrumental con el que iba a ser torturado, el hacha con la que iba a ser decapitado.

Sin embargo, esta nueva cruzada me parece excesiva, qué quieren que les diga. ¿No se podía obligar a  habilitar  zonas cerradas y con ventilación suficiente a los hosteleros -que se cabrearían, obviamente- que considerasen que la inversión merecía la pena? ¿No se podría financiar a bajo interés -vía ICO- este tipo de reservados activando en el interín un par de sectores de nuestra maltrecha industria? ¿Es necesario marcar y apartar al fumador como si fuese un leproso o un apestado?

A los estigmatizados adictos les queda el consuelo de la cárcel. El único lugar público, junto a los centros psiquiátricos y las residencias de aquellos mayores que hayan sobrevivido al enfisema, en el que podrá haber zonas habilitadas para fumadores. Estoy planteándome todavía el equilibrio ético de esta excepción, puesto que debo reconocer que no alcanzo a entender por qué un fumador presa de los nervios cuyo padre, madre, hijo o amigo está siendo operado a vida o muerte debe abandonar las proximidades de un recinto hospitalario sin derecho a un cubículo reservado o un espacio de mierda al aire libre y políticos, pederastas, terroristas, violadores o asesinos pueden conjurar el mono de alquitrán cómodamente apalancados en una salita junto a su celda. Ya alguien me lo explicará.

Con respecto a esas denuncias por las que nuestros vates comparan
la situación de nuestro patético país con la de la Alemania del Reich, sí tengo una opinión formada:
Si no quieres ser denunciado, no infrinjas la ley. ¿Qué mierda de país es este en el que te acusan de nazi si denuncias a un infractor? Si veo a un gilipollas haciendo el energúmeno con su coche por la carretera, ¿debo callarme y no avisar a Tráfico porque sería un delator?  ¿Debo ser considerado con aquel que muestra su falta de consideración para conmigo y todos los demás? Señor Reverte, si veo que alguien  le mea en la boca a su señora madre y después la somete a severa golpiza, ¿tengo que callarme para no ser un vulgar chota?
No veamos una persecución donde hay unas cuantas denuncias más o menos justificadas. Dejemos esas paranoias para los alienados pobres de espíritu como don Arturo. 

Y si eres fumador/a empedernido/a y puedes dejarlo (el tabaco), no lo dudes. Saldrás ganando.  

martes, 4 de enero de 2011

Palabras empeñadas


Hay ciertas cuestiones que con el tiempo he convertido en algo así como pautas o principios básicos de mi postura ante la vida, una especie de normas a las que intento atenerme siempre que es posible. Evidentemente, hay ocasiones en las que sería estúpido actuar de acuerdo a ellas, pero aún así intento que rijan mis decisiones incluso cuando rayan en el posible ridículo.

La primera de ellas es deshacerme de esa máxima religiosa que incita a enfrentarse a la vida como si fuese una lucha. Me niego. Prefiero verla como un juego.
La segunda de mis declaraciones de intenciones es la de tratar que el niño que un día fui jamás abandone mi personalidad ni mi actitud. Una especie de síndrome de Peter Pan voluntario.
La tercera es no perder nunca la curiosidad. Aprenderé a programar las grabaciones de vídeo del futuro y a manejar las máquinas infernales que se dejen caer por mi entorno.
En cuarta posición está el ser condescendiente con aquellos que cometen los mismos ¿errores? que yo cometí. No juzgo con severidad a quienes actúan de manera parecida -errónea o acertadamente- a como yo lo hice en su día.
Y en quinta, aunque no última posición -hay más pero voy a ahorrárselas por hoy- buscar siempre los argumentos que contradigan mis tesis en lugar de aquellos que van a favor de su corriente.

¿Que por qué les cuento esto? Porque voy a hablar de la ley del tabaco en el próximo post y no quería usarlo a modo de introducción dado que detesto los ladrillos. Hala.

viernes, 17 de diciembre de 2010

En casa de mis viejos había uno de estos

Y el brazo de Jesús era móvil, señora. ¿Quién dijo Nintendo?


Sin canguros y con un único Cristo.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Marihuana barata

Son raras las ocasiones en las que me cuesta tomar partido. Acertada o equivocadamente, suelo posicionarme de inmediato con relación a un hecho, suceso, idea o noticia. Siempre hay tiempo para cambiar de opinión (o no) a posteriori.
Pero en este caso me cuesta decidirme...
¿Quién es mas tonto de los cojones, el que acude a las urnas a votar en contra de que algunos adquieran derechos que no le van a significar obligaciones ni sufrimientos a ningún ser más o menos vivo o el que pudiendo lograr esos derechos en las urnas, se queda en casa rumiando su animadversión a los procesos democráticos?

Hijo de puta sí que sé quién es más.
Bueno, y tonto de los cojones también.
Gracias por su ayuda.

Flipa con el link.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Naves en llamas más allá de Orión

He estado en el futuro y lo que he visto me ha gustado más bien nada. La telaraña neoliberal, el abrazo estrangulador del voraz capitalismo, reducía a los últimos resistentes, que se dejaban abatir presas de la más absoluta impotencia y desesperación. La maquinaria de propaganda otrora utilizada por regímenes totalitarios, lustrosa y remozada en manos de protofascistas sin escrúpulos ni moral, había conseguido cautivar a una inmensa mayoría de la población con sus falsas promesas de abundancia y lujo. Envoltorios fascinantes y resplandecientes, mas vacíos, para mentes necias y holgazanas, acríticas y bovinas. Felices de ser despojados de hasta el último vestigio del antaño conocido como estado del bienestar; encantados de solicitar otro crédito a desorbitado interés para acceder a un producto que un día significó tan sólo un pequeño esfuerzo impositivo. Dichosos de endeudar a varias generaciones de los suyos para pagar precios exorbitantes por ínfimos servicios de pésima calidad. Radiantes de ser al fin como aquellos que nunca les permitirán serlo. Esclavos de la idiocia y la avaricia, insolidarios y orgullosos de ello.
Y millones seguirán muriendo en la miseria, el hambre y la guerra. Cada vez más. Y cada vez importará menos. Porque habrá argumentos vacuos, ideas fuerza, que vacunarán al homo pufus para cualquier clase de virus del remordimiento. Orando ante el altar del Dios Mercado, que liquidará cualquier idea de Estado o control.
Habrá muchos culpables de que esto sea así. Obviamente los directamente interesados y, como no, todos los que ceden y cederán a los cantos de las náyades, pero, sobre todo, aquellos que pudiendo intentar evitarlo desde posiciones de poder, rindieron sus armas a los pies de la codicia sin oponer una resistencia digna.
Los incapaces ocuparán los dorados tronos de títere. Su misión será abrir huella para que la marcha de la Comisión de Liquidación de todo aquello que costó sangre y vida a nuestros ancestros no encuentre oposición, para que el yugo que uncirán a nuestro cuello sea imposible de romper.
Y no. No habrá ningún Mesías.


Entonces desperté.

sábado, 14 de agosto de 2010

Tienes un e-mail

Y es una mierda, como todos los demás. La magnífica herramienta que transformó el modo de comunicación escrita a nivel global devino vertedero de inmundicia y peor de todas las posibles fuentes de información: la denominación correo electrónico ha acabado por convertirse en sinónimo de mentira, basura o estafa. Un porcentaje nimio de lo que puedes encontrar en tu bandeja de entrada es importante o cierto, pero ha llegado allí bastante después de que te enterases por otros medios, lo cual acaba por eliminar de la ecuación el factor "importante" y deja al correo como todas esas otras cosas ciertas y sin importancia de la vida: inútil e inane.
Una cantidad curiosita va directa a la carpeta de spam; un enorme tanto por ciento de correos basura supera los filtros y llega a la entrada, ni te cuento lo que facebook es capaz de hacer; el spammer final, no obstante, acaba siendo ese individuo o esa individua al que no deberías tener como contacto, pero al que tu desgraciada vida te ha llevado a conocer y al que tu moral católica remanente te impide eliminar. El problema es que "ese" o "esa" son realmente unas diez personas que inundan tu buzón de hoaxes y cadenas -quién no pensó que con los dos gigas que daba gmail hace unos años jamás habría que volver a eliminar correos-, los mismos putos powerpoins una y mil veces a pesar de tus vanos intentos de evitarlo.
Vídeo, archivo de texto con intento de estafa, enlace en el que nunca harás clic o pepeése con estupideces falsas o acientíficas. Un pozo negro.
Me llama la atención un hecho curioso, un tipo de información florece en medio de esta mugre. Una información sesgada y mentirosa, de corte fascista, xenófobo y garrulo. En ella abundan los escritos de Ussía y Pérez Reverte -por algo será- y la propaganda peperasta más mezquina, mentirosa y manipuladora, a la que la izquierda -o esa derecha liberal a la americana que nos gobierna-, no sé si correcta o equivocadamente, no responde.

Un vídeo clásico dedicado a Melómano, con perdones por las disculpas:


Y el enlace del día

miércoles, 23 de diciembre de 2009

jueves, 10 de diciembre de 2009

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Nota mental

El botoncico de guardar apuntes/ideas es ese que dice guardar ahora/borrador. El de publicar entrada es para publicar entradas.
Perdonen por las disculpas.

martes, 10 de noviembre de 2009

Hace 20 años no ganó la libertad...

... ganó la ilusión de libertad. En lugar de imponerse “1984″ triunfó “Un Mundo Feliz”.

¿Orwell o Huxley?
Por Neil Postman.
Orwell, en ‘1984′, advierte que seremos vencidos por la opresión impuesta exteriormente; pero en la visión de Huxley, en ‘Un mundo feliz’, no se requiere un Gran Hermano para privar a la gente de su autonomía, de su madurez y de su historia. Según él lo percibió, la gente llegará a amar su opresión, y a adorar las tecnologías que anulen su capacidad de pensar.
Orwell temía a los que pudieran prohibir libros, mientras que Huxley temía que no hubiera razón alguna para prohibirlos, debido a que nadie tuviese interés en leerlos.
Orwell temía a los que pudieran privarnos de información. Huxley, en cambio, temía a los que pudieran brindarnos tanta que pudiéramos ser reducidos a la pasividad y el egoísmo.
Orwell temía que nos fuera ocultada la verdad, mientras que Huxley temía que la verdad fuera anegada por un mar de irrelevancia.
Orwell temía que nos convirtiéramos en una cultura cautiva. Huxley temía que nuestra cultura se transformara en algo trivial, preocupada únicamente por experimentar sensaciones placenteras.
Como Huxley destacó en su libro ‘Nueva visita a un mundo feliz’, los libertarios civiles y racionalistas, siempre alerta para combatir la tiranía, “fracasaron en cuanto a tener en cuenta el inconmensurable apetito por distracciones experimentado por los humanos”. En ‘1984′, agregó Huxley, la gente es controlada infligiéndole dolor, mientras que en ‘Un mundo feliz’ es controlada proporcionándole placer.
En resumen: Orwell temía que lo que odiamos terminara arruinándonos y, en cambio, Huxley temía que aquello que amamos llegue a ser lo que nos arruine.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

miércoles, 21 de octubre de 2009

Croquis explicativo de la entrada anterior...



... para lectores desmotivados, poco avezados o necesitados de un ápice de perspicacia.



¿Qué qué cojoño me hizo gracia de tamaña sonsada de comentario? Joder, pues que no le llegó con leerse uno ni dos de los libros para darse cuenta de que -cito- "no valen nada". El (o la) muy gilipollas tuvo que leerse los cuatro.
Y ya no hace falta que se rían.

Por cierto, es muy raro que lea algún libro que tenga menos de 60 años, salvo regalo o recomendación acérrima de amigo o asimilado. Lo digo para la próxima vez que sospechen de mis aventuras lectoras.

Por cierto 2, ¿soy el único al que el pogüerpoin se le cierra al escribir la palabra "cursiva" en un cuadro de texto?

Por cierto 3, si necesitan que les descifre algún chiste de Arévalo, no tienen más que pedirlo.


martes, 20 de octubre de 2009

Llamamiento a nobles, hidalgos y villanos...



... pues así llama nuestro diccionario favorito en su primera acepción a quienes habitan villa o aldea.
Esta mañana, metiendo a Dios entre los Colegas de la Mili, toqué el botón de autodestrucción y me cargué la lista de blogs de aquí al lado.
Así que si usted estaba y no está, o no estaba y considera que debe estar o yo qué sé que no tengo estudios, avise -haga el favor- en los comentarios o donde crea pertinente hacerlo.



Suyo Affmo.
Fet E. Stinks

viernes, 2 de octubre de 2009

Auge y caída de Fet E. Stinks


¿A quién cojoño le interesan las votaciones olímpicas cuando su blog se halla en un concurso a escasos puestos del del gurú Enrique Dance o de alguno tan destacable, atractivo, instructivo e interesante como Trucos Tuenti, Noticias Tuenti, Invitaciones Tuenti, Todo sobre Tuenti?
Porque lo que he sentido esta tarde al seguir el link vía sitemeter de una de las visitas a esta su humilde bitácora fue, ni más ni menos, el dulzón sabor de las mieles del triunfo.
Me pregunto qué parte de los méritos de tal clasificación es atribuible a mi propio voto en cada categoría -ya saben, el narcisismo que todo lo contamina- y colijo que un voto debe tratarse de un porcentaje nada desdeñable al estar en la segunda semana de votaciones. Mas tales diminutas añagazas no empañan mi alegría, mi orgullo y mi satisfacción al verme elevado a la categoría de cuasi mito de la subnorred hispánica.
Más que nada porque la semana que viene ya me habrán largado a tomar por culo en ambas clasificaciones; así que, para que este momento no sea más perecedero que unas ostras de Arcade al sol del mediodia canicular en Écija, lo dejo reflejado en estas hermosas capturas de pantalla. Haciendo clic sobre ellas podrán observarlas en todo su augusto esplendor.



jueves, 1 de octubre de 2009

Estadísticas



En los últimos días he sufrido un empacho curiosito de gráficas estadísticas. Perspectivas de crecimiento, caídas y recuperaciones del PIB, previsiones de la UE, de la OCDE, del gobierno, de la madre que me pintó el culo... Diagramas, histogramas, sursumcordas...
Así que he decidido elaborar mi propia gráfica. Se trata de un diagrama de sectores sobre el asunto que ocupa mi mente en el momento actual. Y he decidido compartir el resultado con todos ustedes.

No es necesario que me lo agradezcan.

jueves, 24 de septiembre de 2009

La frase pretenciosa

La vida es una película normalmente mala y de producción local que nunca tiene un final feliz.




martes, 22 de septiembre de 2009

Aprende castellano con tito Fet


A pesar de toda la literatura existente al respecto en la red y de su extendido uso en foros, cenáculos y paraninfos, carcundia es un vocablo que no existe. La respuesta del D.R.A.E. al introducir la búsqueda es tal que así:

La palabra carcundia no está registrada en el Diccionario.

Acto seguido, nos lleva a la versión correcta y apenas utilizada del término:

carcunda.

(Del port. carcunda, designación de los absolutistas en las luchas políticas portuguesas de principios del siglo XIX).
1. adj. despect. carlista.
2. adj. despect. De actitudes retrógradas. U. t. c. s.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Lo que me lleva a una cuestión... ¿Derechos reservados? ¿Sobre qué? ¿Se han inventado estos señores las palabras o sus definiciones? ¿Tendré que pagarle a Reverte cuando exclame "Voto a bríos", cosa que hago a menudo?

Divago. En fin, que se dice carcunda, damas y caballeros. Que lo sepáis y utilicéis con corrección hasta que consigamos desasnar a todas estas víctimas de la LOGSE que pueblan la faz mundial. Unos seis mil millones, tirando a lo bajo. De nada, a mandar.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Dudas existenciales



Parece ser que al principio, muy al principio, la gente desconocía como envolver los alimentos, así que los ingería allí donde los encontraba, cazaba, recolectaba...
Pero claro, no todo el mundo iba a ser tan tragaldabas como los voraces demiurgos de antaño, así que aparecieron envoltorios que facilitaban el traslado tanto de las viandas sobrantes como de las provisiones para familia y amigos...Los primitivos envoltorios evolucionaron a otros más novedosos y versátiles...
Y hemos visto en qué ha acabado la cosa. Más allá del asunto ecológico-sostenible, tenemos envases al vacío, termosellados con abrefácil, envoltorios que entremezclan elementos y tecnologías para conseguir una conservación perdurable de los alimentos...
Pero -y este es el motivo de la entrada y de mi duda- un producto resiste impertérrito al paso del tiempo. Pasan los materiales, pasan las modas y los años y allí continúa la bolsita de plástico cutre con su alambrito de cierre... ¿Qué extraña conspiración hace que el pan de molde siga envasándose igual a través de los tiempos?


domingo, 13 de septiembre de 2009

Grijander


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Me miro en el espejo y soy feliz.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Bakala Fet

Yo sólo quería saber qué se siente...