jueves, 21 de octubre de 2010

De cerdos y leones

12 comentarios:

Le petit diable dijo...

Buenísimo tito Fet, insuperable.

Le petit diable dijo...

Ah! Y tardando está para gilipollas de la semana.

Maya dijo...

Esa del sillón es Leire Pajín?
(es que ese apellido es muy provocativo, y más para los cerdos)

Adrian Vogel dijo...

no sé si la disculpa ha sido peor que lo dicho, que ya tenía tela.

Anónimo dijo...

#Le petit diable

Para gilipollas de la semana y además para abono urgente de cipreses

Josu Sein dijo...

Por si alguien se pasa por aquí y no sabe de qué va esto

Y a pesar del asco que da ese tío, anda que no se ha lucido Zapatero con los nuevos ministros y los antiguos (léase Sinde)...

Evitadinamita dijo...

Y encima subnormal. Si no no me explico como un ginecólogo puede poner en evidencia la asquerosa vocación que le llevó a estudiar esa especialidad...
Oh, wait! Es que es pepesuno carcatólico.

Óscar dijo...

A mi el fascio me va a matar acabando con mi salud.
Por mis cojones que no me duermo hasta que encuentre alguna noticia donde la hayan liado parda porque hayan ofendido a alguna señorita centrista.

Arnau dijo...

Que se meta a cura, coño!

Estos tipejos ya no me ofenden, simplemente me reafirman en mis valores.

Bueno, sí me ofenden, no puedo hacerle más. Y tampoco entiendo nada. A mí, aunque fuera en catalán, también me educaron, y no soy así, joder.

Lo siento, somos mejores. Así de claro. Puto fascio.

Ya está.

PD: Por cierto, Fet, un éxito tu escrito sobre la carcunda. Dije que era mío. No... es broma poma.

gustavosierraf dijo...

Hombre, es que es de los mismos que cuando la chupi-Soraya posó en el mundo dijeron que parecía ejercer la más vieja profesión del mundo: esto lo dijo Agaputo Maestre (ni olvido ni perdón).

Juan Tamenela dijo...

Siempre igual estos fascistoides, que si el vestido de la Chacón, que si los morritos de la Pajín, que si la chupa de cuero de la Jiménez ...
¡¡¡¡Pos me cago en la faja de la Cospedal, cooooñññoooo!

jotainkoelle dijo...

Valladónde? Mi no saber dónde quedar, mi nunca oir...