martes, 26 de octubre de 2010

Olé tus huicholes

Los huicholes o wixarikas ("la gente" -como todas las otras tribus- en castellano) eran una etnia de arraigadas tradiciones que moraba en  el oeste central de México. Sus dioses, hijos del Sol, eran Maíz, Águila, Ciervo y Peyote, lo que indica que a la hora de crear deidades eran bastante más enrollados que los chamanes monoteístas. Sus vestimentas eran coloridas, muy elaboradas y llamativas, casi siempre con significación religiosa. Llamativa era también su forma de traer sus vástagos al mundo.
Sistemas de control de la natalidad. Gran eficacia.
Como se puede observar en el gráfico adjunto (fig. 1), el padre de la criatura se ubicaba en una viga sobre el paritorio con una cuerda atada a sus huicholes testículos. Durante las contracciones, la mujer tiraba de los extremos a su alcance y con ello hacía que el hombre compartiese el dolor y, cuando el alumbramiento finalizaba, el gozo del parto. El gozo era a menudo más grande por parte del individuo que de la señora.
Y bueno, se extinguieron.


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Los huicholes o wixarikas ("la gente") son una etnia de arraigadas tradiciones que mora en el oeste central de México. Sus dioses, hijos del Sol, son Maíz, Águila, Ciervo y Peyote. Sus vestimentas son coloridas, muy elaboradas y llamativas, casi siempre con significación religiosa. Desde que descubrieron la teletienda, se ponen hasta las trancas de peyote y se parten el ojete con los anuncios del Jes Extender.


N del A.: Desconozco si el rito sigue llevándose a cabo en la actualidad. En aquella región la cobertura es muy mala y la gente habla raro.

lunes, 25 de octubre de 2010

Momentazos catódicos: South Park

Si alguien desea una traducción, sea, pero hoy no, mejor no... me duele la cabeza...
Facts about South Park
Via: OnlineSchools.org

domingo, 24 de octubre de 2010

jueves, 21 de octubre de 2010

De cerdos y leones

lunes, 18 de octubre de 2010

Puto mundo

viernes, 15 de octubre de 2010

jueves, 14 de octubre de 2010

Viajes a ninguna parte

La actitud macarra y prepotente de la derecha ideológica y de los que siguen tal doctrina está profundamente marcada por la ignorancia y los miedos y temores asociados a ella.
La exhibición de testiculina a la que asistimos en cuanto se presenta la menor oportunidad -en el pasado reciente, los conflictos exteriores con Marruecos o Venezuela, o problemas intestinos asociando inmigración y delincuencia- no es más que el escudo psicológico tras el que se resguarda el débil mental ante problemas cuya resolución se le escapa: "Todo puede y debe arreglarse a hostias", podría ser el lapidario eslogan de una formación política de "centro a la española".

Esa cobardía está explícitamente reflejada en la incapacidad para la asunción que el derechista tiene de su propia realidad, de su filiación política. Le cuesta un mundo reconocer su posicionamiento ideológico, e intenta travestirlo para ocultar cualquier tipo de relación con lo que considera errores cometidos por sus antepasados políticos, pese a que está íntimamente orgulloso de tales actos.

Así, en vano intento de fundir principios e ideales en amalgama neoliberal única, el ideólogo derechista de turno decidió que tras la caída del muro ya no existían izquierda y derecha. No hay explicación al respecto, hacemos tabla rasa y metemos en el mismo saco a quiénes promueven la igualdad y la justicia social con los que creen en el canibalismo económico y en la supremacía del poderoso.

En su huida hacia ninguna parte, se proclaman de centro reformista o "liberales" -confundiendo neoliberalismo económico y conservadurismo político con liberalismo-, todo con tal de no asumir su derechismo patente y rampante. El "pero" asociado a todas sus declaraciones de principios es cómica muestra de la hipócrita ignorancia de la base social de derechas: "Yo no soy racista, pero...", "no tengo nada contra los homosexuales, muchos amigos míos..."; la hipocresía de sus ideólogos y dirigentes políticos no es ya ignorante, sino manipuladora, retorcida y falta de escrúpulos. Para la cúpula intelectual y política de derechas el fin siempre justifica los medios. Cualquier odio, miedo, fobia o envidia debe ser exacerbado, debe llevarse a su máxima expresión sin pararse a calcular las consecuencias. El poder es el fin único y último.

Así que si usted cree en la indivisibilidad de su nación, la supremacía de la misma y sus gentes sobre las demás, la conveniencia de un gobierno duro y autoritario que no rectifique en sus decisiones, el orden y la seguridad en las calles a costa del sacrificio de la intimidad, el control de la delincuencia en estado parapolicial si fuere menester, la expulsión de los inmigrantes  que "nos roban el trabajo", la prevalencia de su fe religiosa sobre las demás asociada a la proscripción de cualquiera que usted no considere como única y verdadera, la pena de muerte, si se emociona con himnos y banderas, no se engañe, usted no es liberal...

... Usted es facha, coño. No le dé más vueltas.


Y si  desde joven has recibido muchos balonazos en el cerebro...



 El linko.





Sin decencia

En la España "progresista" del Siglo XXI...


... ¡la tortura ya es Cultura!

lunes, 11 de octubre de 2010

Ética para Eustaquio (I)

Hoy:
"La señora de la limpieza"

En mis tiempos de Instituto, un profesor nos hizo un examen sorpresa. Yo era buen estudiante, y respondí con facilidad a todas las preguntas hasta que leí la última: "¿Cómo se llama la señora de la limpieza?"
Con toda seguridad se trataba de un chiste. Conocía a la señora: cambiaba de tinte de pelo a menudo y siempre usaba colores chillones: azules, verdes, anaranjados..., era bajita y corpulenta y tenía unos 50 años, pero, ¿cómo iba a saber su nombre? Así que supongo que, como el resto de la clase, dejé la última sin contestar. Antes de que sonara el timbre un compañero inquirió al profesor sobre si aquella pregunta puntuaría en nuestra media.
"Por supuesto", contestó el maestro. "En vuestras carreras conoceréis a mucha gente. Todos importan; todos merecen vuestro respeto y atención, aunque lo único que hagáis sea sonreír y saludarles".
Dispuesto como estaba a no olvidar aquella hermosa lección, al día siguiente me encaminé hacia la señora para averiguar su nombre.
-¡¡Mecagüentodostusmuertos!! -gritó esta mientras blandía el palo de repuesto de su mopa en amenazante gesto. -¡¡Pues no me pisa el suelo recién fregao el gilipolla!! -siguió vociferando mientras me golpeaba en la cabeza con el mango de madera.
Nunca olvidé aquella lección. No sé cómo se llamaba aquella hija de puta, pero jamás volveré a pisar el suelo mojado en presencia de una limpiadora.


El enlace del día.

domingo, 10 de octubre de 2010

Giros ideológicos




Imagina un robot que sostiene un bolígrafo. Lo pones ante un papel y le das las siguientes instrucciones:

1. Avanza 3 unidades y gira a la derecha.
2. Avanza 1 unidad y gira a la derecha.
3. Avanza 2 unidades y gira a la izquierda.
4. Avanza 1 unidad y gira a la izquierda.
5. Avanza 2 unidades y gira a la derecha.
6. Repite.

Si el robot realiza los giros en ángulos de 90º, saldrá esta figura:




Pero, curiosamente, si los giros son de 120º, dibujará esta otra:




Vía el enlace del día.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Naves en llamas más allá de Orión

He estado en el futuro y lo que he visto me ha gustado más bien nada. La telaraña neoliberal, el abrazo estrangulador del voraz capitalismo, reducía a los últimos resistentes, que se dejaban abatir presas de la más absoluta impotencia y desesperación. La maquinaria de propaganda otrora utilizada por regímenes totalitarios, lustrosa y remozada en manos de protofascistas sin escrúpulos ni moral, había conseguido cautivar a una inmensa mayoría de la población con sus falsas promesas de abundancia y lujo. Envoltorios fascinantes y resplandecientes, mas vacíos, para mentes necias y holgazanas, acríticas y bovinas. Felices de ser despojados de hasta el último vestigio del antaño conocido como estado del bienestar; encantados de solicitar otro crédito a desorbitado interés para acceder a un producto que un día significó tan sólo un pequeño esfuerzo impositivo. Dichosos de endeudar a varias generaciones de los suyos para pagar precios exorbitantes por ínfimos servicios de pésima calidad. Radiantes de ser al fin como aquellos que nunca les permitirán serlo. Esclavos de la idiocia y la avaricia, insolidarios y orgullosos de ello.
Y millones seguirán muriendo en la miseria, el hambre y la guerra. Cada vez más. Y cada vez importará menos. Porque habrá argumentos vacuos, ideas fuerza, que vacunarán al homo pufus para cualquier clase de virus del remordimiento. Orando ante el altar del Dios Mercado, que liquidará cualquier idea de Estado o control.
Habrá muchos culpables de que esto sea así. Obviamente los directamente interesados y, como no, todos los que ceden y cederán a los cantos de las náyades, pero, sobre todo, aquellos que pudiendo intentar evitarlo desde posiciones de poder, rindieron sus armas a los pies de la codicia sin oponer una resistencia digna.
Los incapaces ocuparán los dorados tronos de títere. Su misión será abrir huella para que la marcha de la Comisión de Liquidación de todo aquello que costó sangre y vida a nuestros ancestros no encuentre oposición, para que el yugo que uncirán a nuestro cuello sea imposible de romper.
Y no. No habrá ningún Mesías.


Entonces desperté.

domingo, 3 de octubre de 2010

Preguntas capciosas 1

¿Podría alguien explicarme por qué una película en la que dos o más personas del mismo o distinto sexo practican el ídem sin perjudicar a nadie es no apta para menores y un espectáculo donde se tortura y desangra a un ser vivo hasta que se acaba dándole muerte no siempre de manera rápida se califica como tolerado para todos los públicos?


¿O por qué la última entrega de Saw, donde las torturas y crímenes son trucos cinematográficos, se clasifica X mientras la ministra Sinde-cencia se reúne con toreros para que Cultura asuma la tortura animal como "manifestación artística" recomendable y subvencionada?

El parecido razonable, sustraído a Maese Sein.

El link del día.

Y el vídeo:

viernes, 1 de octubre de 2010

Momentazos fílmicos: Watchmen

Un insolente joven que respondía al nombre de Zack Snyder realizó en 2004 una grandísima puesta al día de Dawn Of The Dead, la segunda parte de la mítica saga de George A. Romero, que me dejó alucinado y expectante a sus siguientes pasos. Como quiera que su siguiente ejercicio fue la interpretación cinematográfica del 300 de Frank Miller, y el resultado fue una maravilla visual de primera magnitud -independientemente de las lecturas que quieran hacerse de las andanzas hormonadas de Leónidas y sus chicas- caí rendido ante el talento del genio de Green Bay.
Y es que, en un nuevo alarde de osadía, anunció que iba a trasladar a la pantalla ni más ni menos que el Watchmen de Alan Moore, oiga. Una adaptación que se pretendía imposible, que había hecho desistir a magos del celuloide como Terry Gilliam, un trabajo que habría de enfrentarse al airado examen de millones de talibanes amantes del comic original...
Una vez más, el resultado me cautivó. A pesar de los cambios introducidos en el desenlace y de la omisión de partes de la obra para que el metraje pudiese explotarse comercialmente de forma racional, Snyder consiguió clavarme en la butaca del cine implorando que la película no acabase. El  Rorschach de Jackie Earle Haley tuvo gran parte de culpa.


"Parece que no lo entendéis. Yo no estoy encerrado con vosotros. Vosotros estáis encerrados conmigo."